Sección Gestiòn y Calidad

Contratos colaborativos, ¿estoy listo?

MODELOS COLABORATIVOS

Los beneficios de la implementación de los contratos colaborativos en el sector construcción han generado que países como Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia utilicen este innovador contrato que, de ser usado en el Perú, traería resultados muy buenos en el sector construcción. Por ello, conversamos con los ingenieros Jorge Miranda y Juan Pablo Vásquez y el abogado Jaime Gray, quienes nos explican cómo este tema está siendo manejado en el país.

El ingeniero Juan Pablo Vásquez, pionero en la introducción del Lean Construction así como de IPD (Integrated Project Delivery) en el Perú y quien fuera recientemente gerente de la Unidad de Negocios de Edificaciones de Cosapi, señala que, en los últimos años, la situación del mercado de construcción en el área de edificaciones se ha ido deteriorando para todos los actores involucrados, puesto que las relaciones entre estos se han vuelto antagónicas, conflictivas y frustrantes y están dominadas por la desconfianza. Tanto clientes, supervisores, constructores y subcontratistas velan principalmente por sus intereses particulares, lo cual genera dificultades y obstáculos que no permiten lograr el éxito del proyecto.

“Por el lado de los clientes, estos no obtienen el producto deseado y el proceso de ejecución lo perciben como desagradable y frustrante. Por el lado de los constructores y subcontratistas, sus márgenes se han ido reduciendo hasta casi desaparecer y el ambiente de trabajo en los proyectos se ha vuelto desgastante y frustrante. Los objetivos e intereses de todos los participantes (propietarios, supervisores, gerentes de proyectos, diseñadores, constructores, subcontratistas y proveedores) no están alineados hacia un objetivo común, que es el éxito del proyecto, sino hacia objetivos propios, que en la mayoría de los casos están opuestos unos a otros. Esto es insostenible”, refiere el ingeniero Vásquez.

Asimismo, manifiesta que la importancia de los contratos colaborativos en el sector construcción radica en que se presenta como “una solución al actual status insostenible en la industria”. De igual manera, el abogado Jaime Gray, del estudio NPG Abogados, considera que los contratos colaborativos traen eficiencia a este sector en el que “por años el establecimiento de relación ha sido confrontacional”.

Los contratos colaborativos, según el ingeniero Jorge Miranda, director del Comité Académico Capítulo Peruano Lean Construction, son modalidades que se han utilizado recientemente en la zona oeste de Estados Unidos y en Australia, países en los cuales han dado resultados eficientes, debido a que, a diferencia de los contratos tradicionales, “estos buscan incentivar la integración y la colaboración entre todas las organizaciones involucradas para alcanzar una meta agresiva”.

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Por ello, el ingeniero Vásquez indica que, para implementar el contrato colaborativo en un proyecto, primero debe haber voluntad por parte de todos los involucrados para llevar a cabo sus labores de manera colaborativa con la alineación de sus objetivos. Lo segundo es que debe haber una filosofía y metodología de trabajo que permita la colaboración e integración como lo es el Integrated Project Delivery (IPD).

“Después de esto recién podemos pensar en tener un contrato colaborativo, el cual, si las dos primeras premisas se cumplen, lo más probable es que el contrato va a estar guardado en un cajón y nunca lo vamos a sacar. Tener un contrato colaborativo sin lo expuesto anteriormente, no sirve para nada”, explica.

De igual manera lo manifiesta el ingeniero Miranda, quien sostiene además que los promotores, constructores y subcontratistas deben comprender que los contratos tradicionales solo promueven relaciones antagónicas, reclamos y penalidades, mientras los contratos colaborativos estimulan “la integración y las bonificaciones por mejorar los costos, para lo cual será necesario que todos los involucrados en los proyectos se capaciten en la filosofía Lean , en las técnicas de reducción de pérdidas y en los mecanismos y contratos colaborativos”.

Por su parte, el abogado de construcción Gray señala que los contratos colaborativos “no son soluciones mágicas para todos los proyectos. De hecho, solo deben emplearse una vez que se ha hecho una evaluación comparativa de cada sistema de entrega de los proyectos, teniéndose en cuenta las características técnicas, riesgos, oportunidades específicas y el mercado de cada proyecto”.

Además, añade que sólo aquellas empresas que comparativamente califiquen, deben ser desarrollados colaborativamente, siempre y cuando haya partes suficientemente calificadas para aventurarse a la colaboración. Para eso, el reto cultural de compartir información y buscar eficiencias en conjunto constituye el mayor reto.

Pero, ¿cómo podría saber un empresario que su representada puede ser parte de un contrato colaborativo? Según el miembro del estudio NPG Abogados, cada empresario sabrá si su representada está lista para formar parte de este tipo de contrato luego de realizar una evaluación rigurosa y comparativa de todos los elementos necesarios.

De otro lado, el ingeniero Vásquez, sostiene que, en la actualidad, si una empresa desea mantenerse vigente en el tiempo debe basar su modelo de negocio en resultados que sean sostenibles en el largo plazo y no en relaciones comerciales de “suma cero” en las que una sola de las partes es la que gana, puesto que estas últimas son insostenibles y de corto plazo.

“Ya el tema no es si mi empresa puede ser parte de un contrato colaborativo; el tema es que, si quiere sobrevivir, debe ser capaz de ser parte de un contrato colaborativo. De otra manera, la empresa va a desaparecer”, refiere el ingeniero.

El ingeniero Miranda, por su parte, señala que toda empresa puede formar parte de un contrato colaborativo. “La experiencia muestra que cuando hay sentido de urgencia es cuando los empresarios promotores se deciden a embarcarse. Luego los resultados demuestran que tomaron decisiones correctas”, agrega.

Finalmente, el Ingeniero Vasquez indica que una característica fundamental es que los contratos colaborativos sean balanceados y justos para ambas partes y de preferencia se use un contrato modelo, como lo es el contrato NEC, que se usa en Gran Bretaña y se usó para la construcción de las instalaciones de los juegos Panamericanos Lima 2019.

Realidad nacional

La realidad nacional en cuanto al sector construcción es preocupante debido a los casos de corrupción en los que muchas instituciones del Estado como empresas del sector privado se han visto involucradas. Según el ingeniero Vásquez, muchas compañías constructoras no lograrán sobrevivir esta situación y las que lo hagan, van a necesitar hacer cambios profundos en su organización, reorientándola hacia el camino del futuro de la construcción, la búsqueda de eficiencia en todos sus procesos, integración interna y externa, así como de creación de valor para sus clientes. Estas compañías saldrán fortalecidas de este trance.

“El cierre de compañías constructoras con mucha experiencia técnica y personal altamente calificado va a ser una perdida enorme para el país y va a comprometer seriamente su desarrollo, el cual necesita desesperadamente solucionar un déficit enorme de infraestructura que es vital para la viabilidad del país”, añade.

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Esto, además, se complica debido a que el diseño de la mayoría de proyectos se llevan a cabo de manera aislada al resto del proceso y de forma desintegrada. La inversión de tiempo y dinero en el proceso de diseño es muy poco y como resultado se obtiene un diseño deficiente, con muchos errores e incompatibilidades, de los cuales luego nadie quiere asumir la responsabilidad ni sus consecuencias.

“El resultado de esto es que el proceso de construcción muchas veces se vuelve una batalla campal para ver quién paga por esos errores que implican mayores costos y plazos. Este ambiente conflictivo al final desgasta a los participantes, perjudica al proyecto y todos pierden”, comenta el ingeniero Vásquez.

No obstante, el especialista considera que las empresas peruanas sí tienen la capacidad para realizar sus proyectos bajo la modalidad de los contratos colaborativos, pero primero deben cambiar de actitud, capacitarse y aprender a trabajar de una mejor manera; puesto que esta modalidad de trabajo, en palabras del ingeniero Vásquez, se presenta como la mejor alternativa para que nuestro sector constructivo se mantenga y sea en beneficio de todos.

“Lo veo [contrato colaborativo] como la mejor alternativa para que el sector construcción sobreviva; es necesario no solo para los constructores, subcontratistas y proveedores sino, sobre todo, para los clientes, porque de lo contrario, no van a tener quién les construya al nivel y con los estándares que necesitan la infraestructura necesaria para que sus negocios caminen de manera eficiente”, puntualiza.

Por su parte, el ingeniero Miranda, en base a su experiencia en cursos y congresos en los que participa como profesor y ponente, evidencia que muchos involucrados en el sector construcción están cada vez más familiarizados con los mecanismos colaborativos y con un gran interés por lo que ofrece el Lean Project Delivery System y el Virtual Design and Construction.

Asimismo, sostiene que localmente hay muchos proyectos que tienen metas muy complejas de costos y plazos en las cuales los contratos colaborativos pueden ser aplicados. “Entiendo que la tendencia mundial nos lleva a estas modalidades, por lo que tenemos que preparar a todos los involucrados en el mundo de la construcción para entender su importancia”, agrega.

Finalmente, comenta que los contratos colaborativos podrían utilizarse masivamente en los próximos 3 años en nuestro país, por lo menos en proyectos de edificaciones, luego de que en el presente año se obtengan casos exitosos con estas modalidades.

Esta mirada optimista también es compartida por el abogado de construcción Jaime Gray, quien considera que esta modalidad de trabajo puede ser exitosa en el país, siempre y cuando “el peruano adopte los nuevos elementos culturales necesarios de manera rápida” y eficiente, y deje de lado la cultura de desconfianza, de reclamos sin fundamento y de no compartir información real contemporáneamente. Aunque, a su parecer, no todas las empresas nacionales están listas para trabajar bajo la modalidad de los contratos colaborativos.

“Algunas empresas lo están y otras no. Los proyectos son temas de personas y no de empresas, por lo que ellas deben preparar a sus profesionales en la cultura de la colaboración y la transparencia”, refiere.

Asimismo, sostiene que nuestro país puede beneficiarse de ejemplos australianos, ingleses y norteamericanos en los que la implementación de los contratos colaborativos ha dado resultados útiles y eficientes.

Proyectos colaborativos en Perú

En Perú, como señalan los especialistas consultados, el tema de los contratos colaborativos recién está empezando a ponerse en práctica. En ese sentido, nos describen algunos de los proyectos en los que han sido partícipes y en los que se ha trabajado de manera colaborativa.

El ingeniero Jorge Miranda manifiesta que no ha visto un proyecto completo, pero sí ha sido partícipe en contratos solo en etapas de diseño con resultados positivos para una clínica privada. No obstante, es necesario señalar que su labor como miembro del Capítulo Peruano Lean Construction Institute contribuye en la misión de esta institución que es la de difundir todos los mecanismos colaborativos en proyectos de construcción a nivel nacional.

Por su parte, el ingeniero Juan Pablo Vásquez comenta que, en su experiencia, ha participado en tres proyectos con un enfoque colaborativo bastante cercano al IPD (Integrated Project Delivery).   

Comenta que el primero fue en 1998 en el diseño y construcción de una planta de procesamiento de alimentos balanceados para un cliente privado. “En dicho proyecto, como constructores trabajamos junto con el cliente, diseñadores y proveedores desde el inicio. Logramos juntos un proyecto que cumplió con el presupuesto que tenía el cliente, cambiando el concepto inicial del proyecto, el cual era más costoso, ya que no se adecuaba al proceso productivo del cliente ni a las condiciones del terreno”, comenta.

El segundo proyecto fue entre los años 2018 y 2019 también con un cliente privado con el cual se participó desde el inicio en el diseño y construcción de sus proyectos de edificación. Según el ingeniero Vásquez, “en este trabajo en conjunto con el cliente, diseñadores y proveedores logramos reducir los costos proyectados en un 20 % y el plazo de construcción en cuatro meses”.

El tercer proyecto al que hace referencia el especialista es la construcción de la Videna para los Juegos Panamericanos 2019. Sobre esta experiencia, señala: “Si bien el grado colaborativo fue menor que en los dos proyectos antes mencionados, el proceso fue mucho mejor que el proceso tradicional de diseño y construcción que normalmente se utiliza para este tipo de proyectos. Además, se logró que se construyera en un plazo récord a nivel mundial, la infraestructura necesaria que permitió que los juegos tuvieran lugar en la fecha programada. En este proyecto, además de usarse un contrato NEC3 modificado, se utilizó por primera vez en Latinoamérica técnicas de IPD (Integrated Project Delivery) así como herramientas de VDC (Virtual Design in Construction), lo cual permitió una mejor interacción e integración de todos los participantes del proyecto.”

Por su lado, Jaime Gray sostiene que ha participado en una serie de proyectos que han empleado la colaboración, empero no al cien por ciento. “Esquemas como el early contractor involvement, que se ha usado en el Perú desde hace varios años, han demostrado ser eficientes, ya que las partes empiezan con mucha colaboración en la etapa de diseño y luego migran a esquemas tradicionales o de diseño y construcción a mejores precios y con un mejor perfil de riesgos. Esto es invaluable y en el Perú se ha empleado en minería y desde antaño en facilidades de hidrocarburos”, explica.

Asimismo, refiere que el proyecto de los Panamericanos, en el cual no se ha empleado la cláusula de Partnering X12 de NEC, ha demostrado que se puede gestionar muy bien un proyecto “compartiendo información y empleando la buena fe objetiva”. “Si ese es el principio, solo tengo buenos augurios para el futuro si seguimos esa senda”, puntualiza el especialista en construcción e ingeniería.

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